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permíteme cocrear. ruego al universo. ¿al universo le hablaré? ¿le escribiré? me pregunto mientras recuerdo el dolor que me ha llevado a escribir estas líneas. salamanca, guanajuato, méxico. 22 de octubre. 2025. mi espalda baja duele. incomoda. se presenta. se muestra. ¿será el dolor de mi espalda baja un reflejo de mi ser? mi ser. azul.
ciudad de méxico. 19 de octubre. 2025. luz blanca. la de la sala. tomo el kindle, el cuaderno y la pluma sobre la mesa. luz cálida. la del cuarto. me agacho para guardar lo que pensaba serían los últimos objetos en entrar a mi maleta antes de viajar a san francisco tras 4 semanas de abrazar la vida en méxico. y de repente el dolor. así: estrepitoso, casi fortuito. como mi ser: azul. la espalda baja se me rompe. ¿se me rompe? así lo siento. lo siento tanto que parece que lo escucho. como escucharía días más tarde la explosión de un transformador eléctrico en salamanca al ser tocado por un árbol empujado por el viento. y el dolor de ese instante parece perpetuo. no puedo moverme. no puedo levantarme. no puedo caminar. no puedo cerrar la maleta. aquí estoy, azul. finalmente me hablo para recobrar mi presencia. aquí estoy, me susurro. ¿habré explotado como el transformador? si es así, ¿qué árbol me tocó? ¿qué viento lo empujo? aquí estoy. y gateo. como puedo me recuesto en el colchón. dolor. agonía. tres. cuatro. ¿cinco minutos? ¿cómo se siente la eternidad? aquí estoy, quietud.
¿qué debo aprender? no puedo evitar preguntármelo. en ese momento, la vida me ha llevado a estar quieta. ¿cómo? un dolor en la espalda baja. ¿cuándo? tres horas antes de salir al aeropuerto rumbo a san francisco. ¿dónde? ciudad de méxico. ¿por qué? esa es la pregunta que intenta responder este ensayo. se responderá sola. o al menos eso intuyo. o al menos eso intento. o al menos eso estructuro: ¿cómo llegué a ese momento? hechos. situaciones. eventos. ¿qué he aprendido de todo ello? paciencia. ligereza. amor. ¿qué sigue? pasado. presente. futuro. permíteme cocrear. ruego al universo.
y el universo me susurra a través de mis miedos. ¿qué te asusta? ¿qué te aterra? comparte tus miedos. vulnérate. como te has vulnerado antes. hasta que duela. como te ha dolido antes. una vez más. y así se me revela la estructura de este ensayo: una narración en torno a ellos. de mis más grandes miedos. una descripción de cómo el universo me ha guiado en esas direcciones durante el último año. cómo la vida se me volvió aprender a escucharme más. y hoy te escucho, dolor. llegas a mi vida para enfrentarme al miedo de estar quieta. el miedo de no ser productiva. de no medir mi valor en los esfuerzos diarios. sin lugar para esconderme. solo estar. ser y estar. observar. escuchar. y la música. recuerdo la música.
últimos días de diciembre. 2024. sombra. hawái y sombra. honolulu y ansiedad. tras aterrizar: un cigarro. y la presencia del calor. no del sol todavía. del calor y la sombra. y otro cigarro. y la ansiedad. ¿y en respuesta? un cigarro más. ¿cuántos cigarros habré fumado en honolulu? ¿cuántos cigarros habré fumado desde que me descubrió el éxito? y el alcohol. dejé el alcohol en honolulu. (¿o me habrá dejado a mí?) y un recuerdo me atraviesa: último día del año. sentada en el parque frente a mi hotel. noche. casi un nuevo año. sola. conmigo. ¿conmigo? un hombre se acerca. me obsequia una minibotella de jack daniels de canela. la tomo. no la consumo. ya no tomo alcohol, pienso. y prendo un cigarro.
hawái. ¿qué hacía en hawái? me pregunto a casi un año de recibir el año nuevo que me cambiaría para siempre. nací en salamanca, guanajuato. en una familia de cuatro cuyo ingreso mensual era de 300 usd hace 20 años. mi mamá, jefa de familia y obrera. mi papá, taxista. ambas sin educación universitaria. casa sin puertas. cuarto compartido. con mi hermano. ¿comeríamos mañana? ¿comeríamos hoy? ¿qué hago en hawái 20 años después? tomando alcohol. fumando: nicotina y marihuana. sufriendo. particularmente sufriendo. esa es una de las cosas que no te cuentan del privilegio: nunca es suficiente. ni del privilegio. ni del reconocimiento. ni del éxito. nunca es suficiente.
llegué a hawái, a honolulu, tras haber emprendido, un mes antes, un viaje en bici de san francisco a los angeles. ¿mi miedo entonces? no dominar inglés. saber apenas algunas frases. sentirme aún incómoda pidiendo un café. algo tan básico como la comida. y con ese miedo emprendí el viaje. no fue sencillo armarme de valor. un par de meses antes, rota, se me había recordado en voz alta que no sabía inglés. que no se me entendía. un día antes me fue recordado, entre lágrimas en mis ojos, dónde estaba la puerta de salida. y decidí tomarla. quizá sí fue sencillo armarme de valor: en ese lugar ya no había espacio para mí. y finalmente me daba cuenta.
bici híbrida. tres. quizá cuatro prendas. computadora. pocas cosas y sin embargo la vida me pesaba. cada minuto nuevo pesaba más que el anterior. aeropuerto de san francisco y lluvia imparable. frenética. ¿de verdad quieres esto? quizá me preguntaba el universo. y como presagio quizá me mostraba lo que sería el siguiente año. ¿de verdad quieres este camino? puedes regresar. resignarte a tomar la vida que otras personas están eligiendo para ti. ocupar el espacio de la comodidad que el mundo material te está ofreciendo y para el que solo tienes qué ceder tu intuición, tu visión, tu perspectiva, tu integridad… ¿de verdad quieres hacerlo? y con un solo pronóstico (Benedetti) seguí pedaleando.
¿a qué lugares llegué? mountain view. museo de la computación. santa cruz. monterey… (did you ever want it? did you want it bad? oh my, it tears me apart.) carmel by the sea. dejé el broche azul en carmel. by the sea. salinas. las uvas de la ira. san luis obispo. santa bárbara, oh santa bárbara: more amor, por favor. ventura. van nuys. oxnard. santa mónica. los angeles. venice beach. me enamoré de venice beach. me enamoré en venice beach. de los colores casi tornasol de sus atardeceres. de su resistencia. ¿contra qué? contra lo común. contra la corriente. contra las ideas. esas que solo limitan. que ensombrecen. que no nos permiten ver y cocrear nuevos mundos. mundos diferentes. mundos azules. mundos de colores. ¿se habrá enamorado venice beach de mí?
y también llegué a los lugares más oscuros de mi ser: alcohol, restaurantes fancy, comida chatarra, placer, weed, lágrimas (y lluvia, daniel, me estás matando), dolor, desesperación… ¿por? ¿cómo llegué ahí? sé cómo llegué de san francisco a venice beach (¿lo sé?). pero ¿cómo llegué a sentir este dolor insoportable? ¿a esta necesidad de esconderme? ¿a este cansancio de mí misma? hay veces que nunca sabremos por qué se dieron así las cosas. recuerdo alguna vez que se me fue dicho mientras buscaba encontrar verdad. certeza. reparación. rendición de cuentas. encontrar verdad y poder manifestar la mía. cocrear. solo queriendo cocrear.
y es que eso es lo que no te cuentan del éxito, de la atención, del privilegio: es ruido. es distracción. es pereza. es olvido. y lo que pasa con el ruido es que te pierde. y entre más fuerte es el ruido más complicado es escucharte. escuchar tu intuición. saber cuál es el camino. olvidas. te olvidas. ¿qué olvidas? quién eres. qué buscas. qué te importa. olvidas el amor. y entre tanto ruido llegué perdida a venice beach. llegué sin amor a venice beach. me perdí. y agradezco haberlo hecho.
así, perdida y rota, me descubrió hawái. y agradezco que me haya recibido porque entre sus playas, atardeceres, cálidas y transparentes aguas pude empezar a reencontrarme. no es lo que sucede sino lo que nos decimos sobre lo que nos sucede. recuerdo haber leído en el libro con el que se comenzaría a abrir el portal del camino que ahora recorro y quiero recorrer. no es lo que sucede sino lo que nos decimos sobre lo que nos sucede. y un ejemplo: el sol aparece más grande cerca del atardecer. ¿por qué? comparamos mejor objetos cercanos. en su cénit, aislado en el cielo, se vuelve difícil de dimensionar. y así sucede con la vida. con cada situación. ¿qué me estaba diciendo que me dolía tanto?
me decía que no valía. me creía que no valía. que necesitaba más. más certeza. más seguridad. que podía convencer a una fracción pequeña del mundo, la más pequeña, la más insignificante, la que no me veía, la que no tenía la capacidad de verme, que valía. que moverme y explorar el mundo implicaría perderme. que jamás podría volver a cocrear algo importante. que no era amable. que no era digna de ser amada. o sí: si producía. si sonreía. si aplaudía. si me negaba. si me adaptaba a lo que se esperaba. ¿por quién? ahora lo entiendo: por el universo de lo material, del éxito, del privilegio. del ego.
y así, regresando de hawái, decidí embarcarme en un nuevo viaje. el viaje de la incertidumbre. de no tener piso firme. sin permiso de residencia definitiva, con algunos ahorros, decidí dejar el trabajo de mi vida. sin saber si podría seguir en el nuevo país al que había llegado hace apenas 6 meses. sin saber cuándo podría volver a trabajar de nuevo. sin saber si el dinero de mis ahorros sería suficiente para sobrevivir hasta que llegara mi residencia y con ello el permiso de trabajo. sin saber si aún aunque llegara a tiempo podría conseguir un trabajo rápido. con un panorama político lleno de desesperanza: para personas trans, inmigrantes, de color. con un inglés roto y sola. sin saber si vería a mi familia pronto. una persona, azul, sola en lo que parecía todo en contra. yo solo quería que el mundo fuera distinto. mejor. más bonito.
la quietud. sucedió la quietud. se me apareció. el universo me regaló el poder de parar. de enfrentarme entera al dolor. en cualquier momento. cuando yo quiera. como yo quiera. en donde yo quiera. bajo mis términos. tal como me regaló aquél dolor en mi espalda para recordarme los dolores que me llevaron a estar quieta los pasados 7 meses. en los que no podía trabajar. no podía producir. no podía validarme satisfaciendo las expectativas de personas que distorsionan la idea de poder. que no entienden que el poder es la habilidad de cocrear con otras personas. con otros seres. con el universo. 7 meses en los que solo podía explorarme y observarme. enfrentarme a mis miedos. deshacerlos.
y morí. y morí en ese enfrentamiento. ¿morí? tres veces morí. tres. la primera al reconocer que también he sido capaz de lastimar. de infligir dolor. de acelerar el caos. cuando pude aceptar el daño que provoqué también. de las heridas que causé. del arrepentimiento que atravesé. de las lágrimas que generé. de las disculpas que pedí. y morí también cuando pude ver que mi amor no basta para cambiar el mundo. para ablandar corazones cooptados por el mundo de lo material. cuando entendí que mi amor nunca será suficiente para personas que no saben cómo recibirlo. y morí una tercera vez aquella semana de día de muertos en salamanca al sentarme quieta frente al dolor de mi espalda baja: entendí que jamás tendré reparación por todo el dolor que me fue causado.
¿que no podía trabajar? y lo noto. ¿lo notas? lo noto. lo leo. los residuos del éxito. del reconocimiento. la seducción del mundo de lo material. claro que podía trabajar. y trabajé. corrí. nadé. hice bici. cientos de kilómetros. reflexioné. entendí. dejé de ir. medité. escribí. cientos de líneas. cientos de minutos. dolor. incertidumbre. la necesidad de trabajo constante. la mayoría de los días de cada uno de esos 7 meses. trabajé. en mí. y eso es algo que tampoco el mundo de lo material quería que viera: es el único trabajo que importa. el del autodescubrimiento. y produje. cocreé. confianza. cercanía. alegría. calma. buen humor. amor. cocreé amor. cocreé, amor. nos creé amor. nos creé, amor.
estuve quieta frente al dolor.
estoy quieta frente al dolor.
estaré quieta frente al dolor.
renací. renací después. aún hoy, con el solecito sobre mi cuerpo encanelado de tanto exponerse, con el viento acariciando con su frío cada poro de la piel marcada por las experiencias de la vida, con el horizonte difuminado entre infinitos tonos de azul a la distancia presentándose ante mi vista para regalarme su belleza, con los árboles saludándome divertidos con su hojas destellantes emocionados por estar vivos, con los pajaritos, los insectos, las palomas, las gaviotas, los pelícanos, y los sonidos de la ciudad, incluídas las risas, llantos, susurros y suspiros de la gente hermosa con la que comparto hábitat, tocando en armonía la canción del eterno instante… aún hoy, parece imposible. morí. renací… respiro. estoy viva. respiro. agradezco por estar viva.
permíteme cocrear. ruego al universo. al universo le hablo. le escribo. le susurro. le confieso. afirmo mientras recuerdo los dolores que me han llevado a escribir estas líneas. san francisco, california, us. 13 de diciembre. mi espalda baja ya no duele. integra. conduce. sostiene. ¿qué sostiene? mis alas. ligeras. amplias. glamurosas. me sostiene. me presenta. me muestra. ¿serán mis alas sobre mi espalda un reflejo de mi ser? mi ser. azul. permíteme cocrear. ruego al universo.
últimos días de diciembre. 2025. luz. ¿qué sucedió? ¿qué sucedió este bendito año? recuerda, azul, recuerda: me tocó soportar. y ni modo. y hazle como puedas… se me fue recordado múltiples veces este año. y le hice como pude. le he hecho como puedo. y el universo me ha ayudado a hacerlo. recuerda, azul, recuerda: la quietud. la ligereza. el amor. ¿el amor? el amor. y agradezco. agradezco. ¿qué agradezco? la puerta. que se me haya mostrado la puerta. la de salida. porque para mí fue la de entrada. ¿a qué? ¿a dónde? ¿un lugar? ¿un escenario? ¿una certeza? ¿un grupo? ¿una nueva forma de vivir? a adentro. a observarme. a entenderme. a explorarme. a cuidarme. a amarme. la puerta de entrada a ser. a ser quién soy. quién soy. ¿quién soy?
azul.